viernes, 14 de diciembre de 2012

MIS 24 EN TRÉN HACIA LA UNIVERSIDAD

Mis 24 con rumbo al Cabanyal
piensan en la furia del trotar de los años,
directos como una lanza a por su cadáver.
Oigo un crujido seco y un aroma a saliva
que se enreda con el de cascara de pipa.
Por un momento mis 24 razonan y se sienten ridículos;
pero aquel aroma y esas piernas, saben aliviar.

Cuando parte el bálsamo y se aviva el hierro,
Hiede a vísceras, humor y podredumbre.
Nostálgicos y de nuevo perdidos en el ridículo,
mis 24 piensan en la muchacha como una gerofántida
que con su conocimiento mistérico y oculto
quiso aplacar la unción de aquella lanza.

Con semillas obtenidas de su propia boca
emplastó aquellos líquidos pútridos rezumados
Y mostró que algo aun dentro de estos 24,
podía germinar,

    una férrea flor púrpura,

         que me muera si no.