miércoles, 30 de marzo de 2011

Como ateo

Mis ojos que se esconden anónimos
lloran como ateos
que imploran sin amparo beatífico,
fuertes, desvergonzados, sin pecados pequeños.

Yo que grito a un cielo sin eco,
falto de vergüenza mis añoranzas
de conquistar su cuerpo a salivazos
y firmar mi victoria con esperma.

Mis ojos aun asi imploran,
tan penosamente...
que mis tripas cobijadas en la garganta
luchan por salir a ahorcarlos.

Necio de mí que por ateo
no supe adivinar sus formas
y ahora como un converso
busco mi ídolo entre sus piernas.