sábado, 2 de octubre de 2010

Hombre ( A Don Ramiro da Xirola)

La esencia y carácter de los hombres
se deja dibujar sobre un mantel de mesa
por manos grasientas y contaminadas,
de alhajas de callos y humor.

Quiebra por cada dedo de sus manos
en fracciones viscerales el mundo
y resuelve por autoridad su importancia
del meñique al pulgar.

Su fuerza y vigor radica en la firmeza
con la que aprieta el sino entre sus puños,
y su carácter se distingue crudo
por el tamboril redoblar de una mesa.

Cuando ama, debilitado y perdido
deja que sus puños se abran
y acaricia con sus manos ásperas,
como no queriendo tocar.

Pecar de ingenuo consiste ser hombre,
alegar que el suelo es un punto de apoyo,
hacer un pulso contra lo inalcanzable,
amedrentar a golpes la extenuación.

Un hombre, solamente es un hombre,
aunque con manos ajadas y robustas,
y con dedos tercos y sufridos,
cuando nunca termina de ser hombre.

Mi padre, Don Ramiro da Xirola, un hombre.