sábado, 2 de octubre de 2010

Hombre ( A Don Ramiro da Xirola)

La esencia y carácter de los hombres
se deja dibujar sobre un mantel de mesa
por manos grasientas y contaminadas,
de alhajas de callos y humor.

Quiebra por cada dedo de sus manos
en fracciones viscerales el mundo
y resuelve por autoridad su importancia
del meñique al pulgar.

Su fuerza y vigor radica en la firmeza
con la que aprieta el sino entre sus puños,
y su carácter se distingue crudo
por el tamboril redoblar de una mesa.

Cuando ama, debilitado y perdido
deja que sus puños se abran
y acaricia con sus manos ásperas,
como no queriendo tocar.

Pecar de ingenuo consiste ser hombre,
alegar que el suelo es un punto de apoyo,
hacer un pulso contra lo inalcanzable,
amedrentar a golpes la extenuación.

Un hombre, solamente es un hombre,
aunque con manos ajadas y robustas,
y con dedos tercos y sufridos,
cuando nunca termina de ser hombre.

Mi padre, Don Ramiro da Xirola, un hombre.

sábado, 19 de junio de 2010

Olfato de perro ( a mi perro Odi Johnson)

No sé si en tu desconcierto
en tu movimiento tambaleante
con tu estructura de mesa
ese hocico meticuloso, sabueso.

No sé si cuando te lanzo un palo,
por muy grande y masticado,
no lo encuentras, ni implorando,
corriendo, aleteando tu lengua.

No sé si es que te parece vulgar,
estúpido o imprudente devolverlo
o que eres demasiado inteligente
para tópicos de perros.

No sé si cuando pasas de largo,
lo que buscas no es el palo,
sino su origen,
la divina semilla.

miércoles, 28 de abril de 2010

La Musa inútil

La autoridad que susurra su canto
ya marchito por el tiempo terrible
desconcha su voz, sin eco.

Muda carece de gracia y pragmática,
ella que ya no bifurca el viento
ni rompe quietud ni silencio.

Musa de infames e imbéciles,
anuncia su presencia
a golpe de trompeta boba,
rechinante, llena de dientes.

Solo hombres aburridos la buscan,
desvelados y enfurecidos,
que ladran a los focos, y escupen
y vociferan a la calle:
¡te escupo, porque por escupirte
lloro, para no atragantarme!

jueves, 22 de abril de 2010

Dioses y ateos


En cara primitiva
que no se si de hombre
un tigre es homónimo.
en su mirada refleja
la complejidad del todo.

Ello sin quererlo,
me bautiza al no mirarme,
al no comerme, al no herirme.
Yo que no comprendo nada,
lo llamo padre y lo imito.

Ahora que soy sinónimo
y vislumbro todo,
alguien a quien no miro
me llama padre.