sábado, 13 de diciembre de 2008

Oda a Carlos

en ese momento que entonas un suspiro

malezas de roca arrecian esporádicamente,

repites ese síntoma que envuelve tus sabanas

y a golpe de tintero sacrificas tu axioma.

Una noche o un mar en luto en silla de ruedines se asienta

yo me pregunto,y no se a que se asemeja

admiro,y lloro en porcelana tu ausencia,

y la sangre fluye en una rueda de tu jaula

necesarias e indubitables rotan nuestras voces

en un alo de asombro y humareda

ese humo que tanto nos une; humo grisalla.


Fermentado el tiempo en su jaula vitria

no pasa, huye con espanto y locura,

que luctuoso proyectil nos perfora

en sillas faltas de patas,ramificadas y húmedas.

Ves el ayer deseando el día de antes

golpeas tambores a dentelladas

amas el amor amando su adulterio

no eres nada,pero eres tanto...

que no eres nada.

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